Piratones viejunos
Hoy en día está en boca de casi todo el mundo el tema de la piratería, de las descargas ilegales, la SGAE y demás. Pero… ¿recuerdan ustedes, los más mayores, la piratería de nuestra juventud? Pues la oleada de entradas nostálgicas de ésta semana me lo ha hecho recordar…
Para comenzar, les presentaré a todos ustedes el mayor y más peligroso enemigo de la SGAE durante muy muchos años:
Sip, éste aparato infernal era una máquina de piratería sin freno.
Si te comprabas o te dejaban un LP de vinilo, él era capaz de realizar una “copia de seguridad” en una cinta de casette.
Si te dejaban una cinta de casette, era capaz de duplicarla a la perfección, creando así una “copia de seguridad”.
Si te gustaba una canción que estaban echando en la radio en ése momento, te podía hacer una “copia de seguridad” de éso mismo que estabas oyendo.
Incluso cuando el aparato evolucionó y se acopló un módulo capaz de reproducir discos compactos… ¡también podía hacer “copias de seguridad” de éstos.
Vamos, que el Emule era un inocente corderito comparado con éste aparato infernal.
Y ésto en el terreno musical. Si nos metemos en el de las películas el malo maloso es…
Sip. Parece inocente, pero armado con un cable de ésos que separan el audio y el vídeo (uno rojo, otro blanco y el tercero amarillo) y conectándose a un aparato similar era capaz de realizar “copias de seguridad” de películas.
Lo del cable luego evolucionó y se convirtió en euroconector, todo sea dicho. Pero lo cierto es que si tenías un amigo con otro aparato, un vecino, o la suficiente pasta como para tener dos, las visitas al videoclub no eran para ver películas… ¡era para piratearlas!
Es más, incluso en algunos videoclubs no había más que un original de algunos films y el resto de copias que se alquilaban eran “copias de seguridad” realizadas por ellos mismos. Y os juro que ésto lo he vivido yo mismo.
Bueno, y por supuesto que era capaz de realizar “copias de seguridad” de todo lo que se emitía por televisión.
Curiosamente en ésa época no se hablaba nada de derechos de autor, copias ilegales, piraterismo ni nada de éso…



Toooooma. Donde mas duele. Que recuerdos las fotillos que has puesto. Cuando las cadenas de musica necesitaban de un buen sitio para poder aposentarlas. Ahora lo que te venden es un cubito minusculo con una entrada USB y otra pa meter el aipó. Donde esten los cacharros potrencos como el de la foto que se quite la ultima tecnologia.
Los de la SGAE como vivieron tiempos mejores ahora quieren mantener el mismo nivel de vida. Macho a apretarse el cinturon como todo hijo de vecino.
Saludazos
Marione
18 dic 09 at 16:02 pm
Lo curioso de ésos megacacharros era que en realidad el nocentay mucho por ciento era aire. Tenían ése tamaño para ajustarse al del tocadiscos, pero cuando los abrías resulta que todo era carcasa y un poquito de tecnología arrepegada al panes frontal.
Nacho
19 dic 09 at 7:44 am
Y te has olvidado de coger una de esas grabadoras antiguas y ponerlas delante del altavoz de la tele para grabar lo que por allí pusieran o, ya en profesional, coger el walkman (de esos que también permitían grabar) y enchufarle un jag a la salida de audio del televisor…¡no éramos piratas ni nada!
Saludetes,
Sergio
Sergio Benítez
21 dic 09 at 10:59 am
Odó! Yo hasta ésos extremos no llegaba. ¡Grabar desde el altavoz de la tele! Si es que siempre aprendes que hay alguien peor que tú…
Nacho
21 dic 09 at 11:10 am