Re-leído ~ Preacher: Gone to Texas
Bueno, chicuelinos, ya os advertí que me había dado el puntazo de releer el Predicador más irreverente del universo vertiguense deceniano. Así que…
Podría comenzar, como muchas otras veces, situándome en el año de la picor, cuando Zinco sacó el par de tometes que acompañan a éste párrafo y el siguiente. Y contaros que como Zinco parecía que desaparecía paulatinamente y la serie me llamó la atención, me enganché a la edición en grapa americana, lanzándome a la busca y captura de los primeros números (cosa que logré) y que mes a mes, grapita a grapita y con especiales incluidos cuando correspondía, fueron entrando en casita todos y cada uno de los números hasta que estuvo la colección completa.
Incluso os podría contar que como en casa yo soy el único que lee en inglés, al final la serie termino cayendo también en castellano adquiriendo los tometes de Norma a partir de dónde Zinco lo dejó financiados en parte por mi hermano, que era el interesado en su lectura. Y al final la colección se ha quedado en mi casa. Sip, ésta serie es uno de ésos materiales que se tienen duplicados por cuestiones idiomáticas. Y lo curioso es que con el paso de los años no me ha dado por desprenderme de ninguna de las dos versiones. ¿Alguien quiere alguna? Porque por un precio razonable… Y nope, no es por comprar el anunciado cofre con tres megatochos planetarios, que deben de ser la leche de incómodos de leer.
Y ya que estamos con los tochales de Planeta, os habéis fijado en la de patatas que hay escritas en la descripción de la serie en el PDF del avance de Vertigo hecho por la editorial ¿No? Pues copio, pego, subrayo y ennegriteo…
El poderoso predicador Jesse Cluster protagoniza otro lanzamiento especial Vertigo para este 2010. Las historias centradas en este pastor poseído por el hijo de Dios y el demonio se podrán adquirir en el magnífico cofre que incluirá 3 entregas de El Predicador. Costará 100€ con el cofre de regalo para adornar las estanterías de los fans acérrimos. Para los que prefieran comprarlo por separado, los tomos saldrán en diferentes meses del año. Acompañen a Cluster en su búsqueda de Dios, mientras descubre los poderes ultraterrenales que posee.
¿Cluster? Pero si en mis ediciones se llamaba Custer, si lo saben hasta en Google… Y lo del hijo de Dios y el demonio ya me produjo carcajadas sin fín. Por eso la iglesia le tiene tirria a la homosexualidad, porque mira lo que sale luego. Y además Dios mayusculado pero el demonio no, que no se lo merece por malo. Como ésto sea un ejemplo de lo que va a haber luego en las viñetas de dentro casi que mejor esperaos a que alguien se lo compre y lo reseñe por algún lado antes de gastaros los leuros. Bueno, que nos dispersamos.
La cuestión es que definir al Preacher es un poco raro. ¿Una road-movie?¿Un western moderno?¿Desvarío religioso por culpa del guionista? Pues sip, es todo éso y algo más.
Este primer tomo tiene dos historias diferenciadas, cosa que aprovecharon los de Zinco en su día para sacar dos tometes. La primera es básicamente el planteamiento de toda la serie, la segunda un interludio antes de meterse en todo el fregado.
El principio de la serie es típicamente ennisiano: tres personajes en un local charrando y tomando algo. Ya puede ser un restaurante, un pub, un puesto de perritos en la calle, un local de striptease o en la cola del super, pero me faltan dedos en las manos para contar las veces que Ennis recurre al diálogo entre sus personajes de ésta forma. Bueno, pues resulta que están hablando entre ellos y poquito a poco, a base de flasbacks narrados por cada uno, se nos presenta una breve historia de ellos hasta que llegan al punto en el que los estamos leyendo.
Ennis nos escribe sus típicos dialogos reales como la vida misma, plagados de palabras malsonantes y coloquiales a más no poder. Y poquete a poco, nos enteramos de quienes son Jesse, Tulip y Cass. No nos lo cuenta todo de ellos (que todavía quedan más de 60 números y varios especiales por delante), pero sí que logra que simpaticemos con ellos y nos interesemos lo suficiente para seguir con la serie.
En cuanto a la serie en sí, desconozco si a estas alturas hay alguien que no se la haya leído, pero trata de la búsqueda de Dios por parte de Jesse Custer. Tampoco voy a destripar demasiado más.
La segunda historia nos plantea un punto de inicio en el que comenzar a buscarlo, a través de un amigo de Cass. Se adereza la cosa con un caso policial de un asesino en serie en New York, un poli con mala pata, otro con un curioso secreto y un amigacho de Cass casi tan peculiar como él y… ¡tachán! tenemos un pequeño descanso antes de la tormenta. ¡Y menuda tormenta! Pero de éso ya hablaremos…
