El lector
Si ya dice el refrán que de tal palo, tal palillo…
Y si el retoño ha sacado un mínimo porcentaje de parecido a su padre (aparte del fisionómico que todo el mundo se empeña en remarcarme cada vez que nos ven juntos), es lógico que ya tenga sus inquietudes lectoras.
Veamos el proceso de devolución del libro terminado y la obtención del siguiente:




