Hace bastantes años que le sigo la pista a Cesar Mallorquí, concretamente desde que leí en el 95 su antología de relatos El Círculo de Jericó en la colección Nova de Cifi de Ediciones B.
Desde entonces siempre le he tenido un ojillo encima. Ha ido alternando obras para el público más juvenil con las dirigidas a uno más adulto. Por leer, incluso he leído algunas de aquellas destinadas a un público bastante más joven que yo. Y siempre ha resultado una lectura agradable.
En sus últimas obras (El juego de caín y El juego de los herejes) Mallorquí se nos ha introducido en el género policíaco. Bueno, en verdad ya tenía algo de experiencia en él, si recordamos aquella ucronía de era El coleccionista de sellos. Pero desde entonces ya han pasado unos añetes.
Ahora nos presenta a Carmen Hidalgo, detective madrileña divorciada, empeñada hasta las cejas y amante de los buenos zapatos. Carmen es contratada por el directivo de un equipo de fútbol para que le ayude a descubrir qué ocurre con una de sus estrellas. Y, como suele pasar en éste tipo de libros, la cosa se va liando cada vez más.
Contada en primera persona desde el punto de vista de la detective (como en el más tradicional estilo de novela negra) el volumen se devora a una velocidad increíble. Tanto el estilo de Mallorquí como la curiosidad sobre el devenir de los personajes nos hace quedar atrapados en sus páginas y no soltarlo hasta el final.
Un final que, desgraciadamente, se me hizo previsible antes de llegar a él y andar un paso por delante en la investigación de la Sra. Hidalgo. Pero ello no supuso problema alguno para disfrutar del libro.
En resumen: muy entretenido.
Cuando me lea El juego de los Herejes ya os diré algo sobre él.









