Conocido es el “efecto hucha” que se produce cuando algún ser humano se sienta o se agacha y la cinturilla del pantalón o la falda se desliza unos centímetros dejando al aire la parte de anatomía en la que la espalda pierde su bello nombre.
Incluso afecta a la nobleza. Aquí podéis ver a la princesa Amígdalas de paisano sufriendo ése mal (y de otro mal peor aún: un picorcillo en el ojete):
Pues bien, si tenemos en cuenta lo ridículamente fácil que es la aparición de la hucha, tengo la impresión de que en el primer número de Locke & Key: Head Games a alguien se le ha olvidado pintar una rayita:
Y espero que ésas burbujitas no sean peditos, aunque por la cara del pez de la izquierda puede que sí que lo sean.
Saludos!












